“Debemos asegurarnos
que los resultados superen las opciones adicionales que tienen
los stakeholders involucrados”.
Cuando
se le pregunta a un ejecutivo C-Level, cuál es el fin de su posición en la empresa
que labora, la respuesta recurrente es “para generar valor”. En un proceso de
selección, cuando se le pide responder a un candidato cuál es el motivo por el cual
debería ser contratado, la respuesta casi siempre es similar, aunque con cierto
atisbo de optimismo (“estoy enfocado en generar valor a la compañía que me contrate”).
Cuando se le pregunta a un gerente de marketing, cuál es el rol fundamental de
su posición, la respuesta tiene un aditivo: “para
generar
valor en los clientes”.
Los
comités de gerencia están llenos de declaraciones bienintencionadas, plasmadas
en la moderna y estética frase “generar valor”. Y cuando escuchamos atentamente
lo que se detalla, hace referencia a los procesos empresariales básicos como
vender más, producir eficientemente o conseguir mejores tasas de rendimiento.
¿Pero
realmente generamos valor si solo cumplimos el objetivo de vender más? ¿Cuánto
tenemos que crecer para realmente “generar valor”?
La
gestión moderna ha incluido este concepto heredado del mundo financiero, donde
la ecuación es muy simple: un bien, servicio o función genera valor cuando
supera el beneficio que se puede obtener con las otras opciones disponibles en
el mercado. Siendo más estrictos, la comparación se debe hacer contra la mejor
opción disponible.
Un
ejemplo: imagine que un amigo suyo le comenta que está pensando abrir un
negocio al que le augura mucho éxito. Luego de la descripción de las
características y ventajas diferenciales, lo anima a invertir un capital de US$
10,000. ¿Cuánto sería lo mínimo que usted estaría dispuesto a recibir de
retorno a cambio de ese monto? ¿Aceptaría que su amigo le ofrezca devolverle
US$ 10,500?
¿US$
11,000? Seguramente su respuesta estará ceñida a lo que pueda obtener en otras
inversiones de similar riesgo (las instituciones financieras siempre son una
opción). En un sentido gráfico, todas las empresas reaccionan de manera
similar; los accionistas le exigen a la empresa un “retorno” anual por seguir
invirtiendo en publicidad, incremento de equipos de ventas, ampliaciones de
planta, estudios de mercado, nuevas tiendas, etcétera. Y solo generaremos valor
en las empresas en la medida que nuestros resultados sean mayores que las demás
opciones disponibles para los accionistas.
Entonces,
no solo debemos preocuparnos por vender más, producir con más eficiencia o
conseguir mejores tasas de rendimiento, sino asegurarnos que los resultados en cada
uno de los casos, superen las opciones adicionales que tienen los stakeholders
involucrados.












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